En este país de forma generalizada se le tiene muy alta estima a ‘An Post’ (la empresa estatal de correos). Esos funcionarios que trabajan eficientemente repartiendo cartas y paquetes a pesar de dificultades añadidas como la ausencia de códigos postales en la mayoría de las ciudades e incluso, cómo sucede en muchas zonas rurales, la inexistencia de viviendas numeradas (por poner un ejemplo cercano, la dirección de mi residencia actual carece de cifras y es que aquí cada casa tiene su propio nombre). Es en serio. En cualquier caso, parece que hay personas que son capaces de ir más allá y retar a los carteros irlandeses a un más difícil todavía como sucede con un chico de nombre David Curran que ha descubierto con asombro como ‘An Post’ entrega la mayoría de sus envíos a pesar de ‘trolear’ el apartado del destinatario de las maneras más variopintas entre las que se encuentran crucigramas, rompecabezas y mensajes encriptados.05 junio 2015
El eficaz servicio postal irlandés (a prueba de bromas)
En este país de forma generalizada se le tiene muy alta estima a ‘An Post’ (la empresa estatal de correos). Esos funcionarios que trabajan eficientemente repartiendo cartas y paquetes a pesar de dificultades añadidas como la ausencia de códigos postales en la mayoría de las ciudades e incluso, cómo sucede en muchas zonas rurales, la inexistencia de viviendas numeradas (por poner un ejemplo cercano, la dirección de mi residencia actual carece de cifras y es que aquí cada casa tiene su propio nombre). Es en serio. En cualquier caso, parece que hay personas que son capaces de ir más allá y retar a los carteros irlandeses a un más difícil todavía como sucede con un chico de nombre David Curran que ha descubierto con asombro como ‘An Post’ entrega la mayoría de sus envíos a pesar de ‘trolear’ el apartado del destinatario de las maneras más variopintas entre las que se encuentran crucigramas, rompecabezas y mensajes encriptados.28 febrero 2015
El plan de Michael O’Leary de Ryanair para dominar el mundo
Hace unos días, diversos medios irlandeses se hacían eco del rumor de que, el mediático Michael O’Leary, director ejecutivo de la aerolínea irlandesa Ryanair, había sido invitado a la próxima reunión del Club Bilderberg que tendrá lugar en Austria dentro de unos meses. Como todos saben, este selecto grupo está formado por las personas más influyentes del mundo político y de negocios a escala mundial y sus miembros suelen organizar una conferencia anual a la que solo se asiste por invitación. El encuentro siempre se rodea de un halo de oscurantismo y las actividades realizadas o las decisiones tomadas se mantienen en el más estricto secreto; este celo alimenta las teorías conspirativas sobre quien maneja el poder en la sombra, si el destino de la humanidad está en manos de solo unos pocos y, si de hecho, nuestras vidas ya están teledirigidas por hilos invisibles que parten de estas grandes esferas. Como bien apuntan en tono jocoso desde algún periódico nacional, si como muchos sospechan, la verdadera intención de Michael O’Leary es convertirse en amo y señor del planeta, desde luego, con esta invitación, va por el buen camino.12 febrero 2015
Encuentran en Youtube películas porno ocultas gracias al uso de términos en lenguaje irlandés
16 abril 2014
‘Fotos de Irlanda’ que no están en Irlanda

He pensado reunir en un recopilatorio unas cuantas de las imágenes fake de las muchas que circulan erróneamente por la red bajo la etiqueta de Irlanda. En ocasiones, algún tipo de paisaje se puede prestar a confusión, pero en otras, el Photoshop, la ignorancia o la mala leche hacen el resto, lo cierto es que algunas de ellas se han hecho bastante famosas y mucha gente las considera auténticas. Ya se sabe, una vez ‘‘la bola’ de nieve empieza a rodar es casi imposible hacerla parar.
07 marzo 2014
Mientras tanto en Dublín… (¿HUMOR?)
Imágenes de las situaciones que ocurrieron ayer durante el congreso:
04 marzo 2014
Dublín en máxima alerta por la llegada de gaviotas azules
08 noviembre 2013
La Historia de Irlanda en 6 minutos
Para los que tengan problemas con el idioma, o se pierdan entre la rapidez y el acento del autor, alguien que me conozco ha transcrito el audio palabra por palabra y lo ha traducido al Spanish, así que aquí va el texto entero:
23 abril 2013
La orquesta de músicos ‘troll’ de Dublín
Estas grabaciones con cámaras oculta forman parte del popular programa de entretenimiento irlandés ‘Republic of Telly’ y lo cierto es que el video es bastante creativo y cómico. No sorprende que tan solo una semana tras su publicación en Youtube, ya se haya vuelto viral a una velocidad meteórica. Habrá que ver si estos músicos se toman estas bromas como costumbre… Estaría bien, la verdad, sería una manera más de alegrar el ya de por sí festivo ambiente de las calles dublinesas.
Bueno, qué, ¿nos echamos unas risas?
Y para los que no tengas muchas ganas de reír, decirles que Dublín (o su aeropuerto) también les da la opción de ser sorprendidos ocasionalmente con actuaciones profesionales de la orquesta de la RTÉ.
Aquí un ejemplo:
28 enero 2013
Skibbereen: el pueblo más afortunado del mundo
¿Exagerado?
Pues puede ser, pero no es una ocurrencia que me haya inventado yo, son palabras textuales de una noticia que publicó hace unos días el tabloide británico The Sun (el más leído del país).
Con el título: “¿Quieres ganarte la lotería? Múdate a Skibbereen”, el artículo comenta la excepcional racha de premios (12) que varios de los establecimientos de venta de boletos de este pintoresco pueblo de West Cork han otorgado durante los últimos años. Estos tres lugares son: la tienda de Pierce Hickey (7 premios), la de Crowleys (3 premios) y el supermercado Londis (2 premios), o sea que no es una sola administración la que copa toda la suerte sino que está repartida. En total: unos 19 millones de euros (casualmente Crowleys no es la que más botes tiene en su haber, pero es la que más dinero ha distribuido entre sus afortunados clientes).
28 diciembre 2012
Guinness será oficialmente británica en 2013
Esta es la noticia con la que abrieron ayer los principales diarios del país y que ha caído como una auténtica bomba entre la sociedad irlandesa, no en vano, la firma Guinness se ha considerado siempre mucho más que una mera marca, hasta llegar a alcanzar el estatus de símbolo nacional.
El fondo de inversión estadounidense PIMCO y la compañía SABMiller, 2º distribuidor cervecero mundial y con sede en Londres (dueños, entre otras, de Carling), han lanzado una oferta conjunta para hacerse con el 75% de las acciones de Guinness. Aún no han transcendido los detalles de la operación, pero se habla de una cifra astronómica y parece que los principales accionistas ya han dado el visto bueno con lo que simplemente falta rubricar el acuerdo que se hará oficial con toda probabilidad en las primeras semanas de enero.
El periódico online The Hufington Post es el que adelanta más detalles de esta ‘opa amistosa’ que parece que no se va a quedar en un simple cambio de manos, sino que sus nuevos dueños ya tienen diseñado un cambio de estrategia radical con respecto al negocio de Guinness para los próximos años. Traduzco las principales líneas (que son bastante preocupantes, pero aún oficiosas y dentro del terreno de la especulación, como bien indica el diario):
- La sede de la empresa pasará a estar en Londres en detrimento de la capital irlandesa. Asimismo, la Guinness Storehouse de Dublín cerrará sus puertas a mediados del año 2014, coincidiendo con la inauguración de un nuevo centro de similares características a orillas del Támesis. Además, en el año 2015 se abrirá también un Museo Guinness en otra ciudad británica; en un principio sonaba Glasgow, pero ante la incertidumbre del referéndum escocés, Liverpool es la que a priori tiene más opciones de alojar estas nuevas instalaciones.
- La fábrica Guinness de Dublín seguirá en principio funcionando con normalidad hasta el año 2020 (una de los condiciones irrenunciables que el accionariado irlandés había impuesto antes de aceptar la oferta). En Irlanda, además, no habrá cambios ni en el nombre ni en el etiquetado, no así en el resto de países (y aquí viene una de las ideas más controvertidas), porque entre las propuestas planteadas por los próximos dueños está la de ‘britanizar’ la marca y para ello creen que sería bueno hacer desaparecer el arpa como logotipo y cambiarlo, tal vez, por una corona.
(Es pura ciencia ficción; sinceramente, el detalle de la corona no me lo creo. No solo es innecesario, sino que son ganas buscar polémicas estúpidas, …aunque por otra parte ya se sabe que el marketing agresivo está a la orden del día …-yo es que soy ingenuo por naturaleza-).
- Hay rumores de que los nuevos dueños de Guinness están en conversaciones avanzadísimas con la Premier League para hacerse con el patrocinio de ésta cuando expire el contrato con Barcleys en el 2016. Esta idea tiene bastantes visos de ser cierta; forma parte de la táctica empresarial de dar un paso atrás en el rugby, para centrarse en el fútbol (un deporte con muchísimos más seguidores a nivel mundial). En cierta forma tiene sentido porque la Premier es de las ligas más atractivas de ver por la tele… Y normalmente durante los partidos los aficionados, antes que estar ‘llamando al banco’, prefieren (preferimos) tener en la mano una buena cerveza.
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Y hasta aquí este avance informativo sobre el tema ‘Guinness emigrando a la isla de enfrente’. No me cabe duda de que se hablará mucho en las próximas semanas al respecto, así que cuando haya información oficial y totalmente fidedigna volveré a postearlo por aquí. De momento, lo único que puedo decir es que se me ha quedado un mal cuerpo bastante ‘chungo’; ¿es esto parte del apocalipsis que presagiaban los Mayas?
En serio que tengo unas ganas locas de ir al pub y cogerme la mayor borrachera de Guinness de la historia, …al menos me quedaría el consuelo de que, de momento y hasta el año que viene, seguiría siendo una ‘cogorza de Guinness irlandesa’.
Si crees que esta entrada es una broma, pincha el link
21 diciembre 2012
Imágenes del día del ‘fin del mundo’ en Irlanda
Esta es la secuencia de los hechos:
Las primeras luces del día se abrieron paso entre la niebla y se encontraron con los pueblos de la costa que aún reposaban en una quietud absoluta.
El sol se asomó por el horizonte como cada día y nada hacía presagiar lo peor.
Pero de pronto la gran estrella empezó a crecer de tamaño y en un momento dado se fragmentó…
El cielo se tiñó completamente de rojo y cayó de nuevo la noche…
A los pocos minutos, el nivel del mar comenzó a crecer de forma rápida…
Y por último el tsunami avanzó hasta tragárselo todo…
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Y así es como se ha vivido en Irlanda el apocalipsis que predijeron los Mayas… Por suerte, me ha dado tiempo de postear las fotos… (prometo que todas, absolutamente todas, fueron tomadas esta mañana).
La próxima vez que se acabe el mundo, espero que me pillé tomando unas birras por ahí con los amigotes, que tampoco es plan de madrugar tanto, por mucho cataclismo que se haya pronosticado…
14 junio 2012
España–Irlanda (la foto del morbo)
¿Como será ver este partido en un pub irlandés en medio de forofos de los ‘Boys in Green’?
Confío en no salir con un ojo morado, pero de momento, y para calentar el ambiente, vamos con una imagen ‘polémica’: la insignia de ‘la Roja’ en medio de un monumento nacional irlandés, el que me quedaba más cerca, vaya – el Círculo de Piedras de Drombeg…
Creo que se podría llamar ‘Conflicto de fuerzas energéticas ‘o “Troleando un poquito a los druidas’. Hecha con cariño y desde el máximo respeto hacia un asentamiento histórico único como el que ven…y más conociendo lo que hicieron unos cafres este fin de semana pasado en el Monumento de la Colina de Tara en el condado de Meath.
Volviendo a la foto, que nadie se entere de que a falta de una ‘bandera oficial’, 2 camisas superpuestas cumplen la papeleta. Por cierto, cuando estuve allí, y ya que uno hace el esfuerzo de invocar poderes celtas invisibles para que vayan en contra de sus propios descendientes, que menos que acompañar el ritual de alguna oración que ayude a decantar la balanza del lado de las tribus celtíberas. Y esta fue la plegaria que se me ocurrió:
“Oh, Vicente, Vicente
te lo decimos rogando
si vas a elegir a Fernando
por favor, …que sea Llorente”
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¡Que esta noche gane el mejor!
27 abril 2012
Irish Speedy Gonzales
¿Han presenciado alguna vez una carrera de roedores, una disputa entre ratones entrenados que compiten por ser los más rápidos? Yo, jamás, hasta que hace solo un par de semanas me bauticé como espectador en tan curioso evento y, hay que reconocer que es toda una experiencia, altamente recomendable si queremos pasar un buen rato.
Creo que todos hemos visto en la tele alguna comedia, o concurso estrambótico de los que organizan por ahí, en los que se pone a correr todo tipo de bichos: conejos, caracoles, tortugas, ratones, etc., pero nunca pensé que fuese una afición más o menos seguida en algunos lados y mucho menos que esas cosas se estilasen por aquí en Irlanda, pero de nuevo, este país siempre tiene alguna sorpresa guardada.
El lugar elegido para esta Mouse Race no podía ser otro que el ‘epicentro’ de toda la vida social de West Cork: Leap. Ironías aparte, para los pocos habitantes que tiene el pueblo, la cantidad de actividades que se organizan no es nada desdeñable.
Así es que allí estaba yo, ese sábado por la noche, en el Leap Inn, probablemente el único sitio que reúne las condiciones necesarias para albergar este tipo de carreras. La primera sorpresa es que no había que pagar entrada; la segunda, la invitación a picoteos gratis, (siempre de agradecer); la tercera, aunque previsible, es que nada más traspasar las puertas del pub me encontré una atmósfera propia de un casino de Las Vegas. Tiremos de tópicos: si hay algo que guste tanto a los irlandeses como la bebida son las apuestas y si juntamos las dos, pues ya la hemos liado.
Menuda organización: cómo si fuesen galgos o caballos, los ratones estaban divididos en categorías para que las carreras fuesen igualadas. Además, a disposición de la clientela había folletos impresos con todo lo que uno quisiera saber sobre cada prueba: a quien se destinaban los fondos recaudados (colegios, clubes deportivos, etc.) y detalles como quienes eran los dueños, los entrenadores y los nombres de cada participante, nada de vulgaridades tipo ‘Mickey, Stuart Little, Itchy o Jerry’, no, no, …mucho más sofisticados y divertidos: ‘Galdalf el Blanco’, ‘ Usain Bolt’, ‘Voy a llegar segundo’, ‘Siempre termino último’, etc.
Con todo esto ya uno podía arriesgarse a probar suerte por los que diesen mejor pálpito, normalmente con apuestas de 1 ó 2 euros por ratón y con la posibilidad de hacer múltiples. No sé exactamente cuanto dinero se podía ganar porque todas mis corazonadas terminaron en fracaso (y eso que me gasté en total el equivalente a varias pintas), aunque mereció la pena solo por escuchar a la señora encargada de anotar las apuestas pelearse con su lengua para pronunciar mi nombre, a la tercera ya se dio por vencida y me dijo que daba lo mismo porque por allí no había nadie que se llamase igual.
El ‘recinto’ donde los roedores se medían entre sí era una caja de poco más de un metro cuadrado dividida en 8 ó 9 celdas verticales individuales. Entre tanta gente, puede que más de 100 y tan poco espacio (el pub tampoco es demasiado grande), ustedes se preguntarán como nos las agenciábamos para ver unas pruebas tan cortas (duración media de 10 segundos) y en una superficie tan limitada, …bien, aquí viene lo mejor: un speaker se encargaba de crear ambiente y radiar la competición y una cámara fija filmaba las carreras ofreciendo las imágenes por las pantallas de TV de la taberna, sí señor, la tecnología al servicio de los parroquianos, por si fuese poco, en caso de finales apretados, todos los allí reunidos podíamos disfrutar de una repetición, incluso en slow motion si se terciaba.
Una pena que no me llevé mi cámara de fotos, pero no les dejo con la miel en los labios, he encontrado un video de una de estas competiciones en otro pueblo de West Cork, Courtmacsherry. Pobrecitos ellos, sin el circuito cerrado de video, pero por lo demás, el entorno se asemejaba bastante y sirve para hacerse una idea de la vivencia que más o menos se podría resumir en apuestas, alcohol, jaleos, muchas risas y, añado, ganas de repetirlo.
Ratones en sus puestos: …Ready, Steady, GO!
02 marzo 2012
Diamond Hill (3ª parte)
(Continuación y desenlace de la primera y segunda parte).
Demon Hell, Demon Hell, …debería llamarse esta montaña en lugar de Diamond Hill, eso es lo que pensé mientras intentaba lavar la ropa y adecentarme en uno de los charcos del camino. El análisis de ‘daños’ incluía el codo y la rodilla derecha, algo del cuello y también la oreja de ese lado. Nada de golpes o heridas –salvo mi dignidad-, pero cagado de combustible fósil hasta la médula (y la turba no es barro, las manchas no salen fácilmente). Salvo las manos y los dedos, que limpié a conciencia, tampoco me esmeré demasiado, al fin y al cabo, en bastantes zonas de Irlanda, el aspecto algo desaliñado, no voy a decir que dé caché, pero es bastante habitual.
Todavía un tanto ‘turbado’, me rehice lo más rápido posible del ataque a traición de mi invisible enemigo eólico y continué con la tarea de ascender lo que me quedaba de ruta y acabar con la faena de una puñetera vez. A fuerza de zancadas y bastonazos fui acortando la distancia hasta concluir la zona vertical y llegar a lo que yo creía que era el objetivo.
Pero no, no lo era, solamente se trataba de un simple collado que hacía labores de falsa cima. Otra vez, a merced de los elementos y sin ningún tipo de protección para avanzar por la cresta, así que a de nuevo en postura de cuatro patas para contrarrestar las rachas huracanadas y evitar que me lanzase a volar sin parapente los 400 metros de pared de la ladera. Detrás de ese montículo había otro, y luego otro, (como las películas con finales eternos) y siempre un tramo expuesto entre promontorios para que el viento pusiese música a la verbena, pero después del tercer o cuarto cerrito, conseguí verlo, a unos 50 metros de mí estaba el objetivo, ‘I have a dream’ …el punto que marcaba la meta.
Cogí aire durante unos segundos y, no se si fue por desesperación, majadería, o por un puro arrebato demente, pero mandé a tomar por saco la ventolera y comencé a correr hacia la señal. Eché el resto a la vez que mentalmente gritaba: “por Shakleton, Amundsen, Hillary, Pasaban, …el balón le llega a Cesc, éste se la deja a Iniesta que chuta y….” ¡¡¡CUMBRE!!! Me abracé a las piedras del mojón con más felicidad que Marco cuando encontró a la madre.
No se si fue parte del delirio orgásmico del momento, pero durante los pocos minutos que estuve en la cima me pareció que el viento amainó bastante hasta casi desaparecer lo que me permitió deleitarme con las vistas y disfrutar muchísimo más del instante. Las montañas a veces te tientan y prueban tu debilidad, pero también recompensan y hacen regalos inesperados, por eso son tan especiales.
En esta ocasión, el saborear la cima iba a ser tan placentero como efímero, no se puede aplazar el descenso cuando se sabe que está a punto de desatarse una tormenta y, por otra parte, por delante quedaban algunos tramos peligrosos a los que enfrentarse si el viento volvía a hacer de las suyas, por ello, recogí enseguida la cantimplora, el bastón y la mochila y me propuse bajar cuanto antes, aunque de pronto, una idea terrible me asaltó. “¿Y si tanto esfuerzo cae en saco roto?”, en otras palabras, “¿Y si la palmo durante la bajada?, ¿cómo sabrán si he hecho cumbre o no? No quiero sufrir el destino de Mallory en el Everest. Necesito dejar una prueba de que estuve aquí”.
Comencé a pensar…”Podrías hacer otro mojón de… (no, no,…no seas bruto)”. “¿Qué ta si formas un mensaje con piedras, o con sangre, o con barro, o con turba, o con todo junto?” La verdad es que con el esfuerzo físico las neuronas descansan en ‘stand by’ y no están para tirar cohetes….¡Piensa! “Tienes fotos, eso debería bastar”. Bueno, tal vez, pero las fotografías también se pueden falsificar, además, yo odio las autofotos. Al final, se me ocurrió una idea: escribir un texto en el móvil y sacar una instantánea del mismo dejando claro que estoy en la cumbre, sin margen para la más mínima duda. Si me caigo por un barranco, ya sería muy mala suerte que se fastidiasen tanto la cámara como el teléfono. Por otra parte, es rebuscado, o sea, muy típico de mí.
Y eso fue lo que hice, escribí un texto corto pero muy personal en el móvil, me coloqué al lado del mojón de la cima y le saqué una foto a la pantalla y luego…, me fui al trote montaña abajo…
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Durante largo tiempo he considerado si colgar o no esa foto en este post dedicado a la Diamond Hill, a fin de cuentas, una vez finaliza la aventura y se descansa en lugar seguro, las cosas se ven de otro modo. Tampoco quiero que se rían de la mierda de móvil que tengo (y que aún no he cambiado), aunque eso es lo de menos, más bien es la naturaleza íntima del texto escrito en condiciones difíciles (algunos saben que esta no es la primera vez que me he visto en circunstancias parecidas y hasta peores). En cualquier caso, tras mucho meditar, he decidido que lo voy a compartir. Solo se vive una vez,…no hay lugar para la vergüenza.
Gracias por ‘caminar’ conmigo y experimentar las vicisitudes a través del corazón de Connemara. Esto va por todos ustedes:
(con la foto además demuestro que…en la cumbre, sí había cobertura).
29 febrero 2012
Diamond Hill (2ª parte)
(Continuación de la primera parte).
Si la pareja de jubilados se dio cuenta de mi ‘fetiche’ lo ocultaron muy bien, pero yo, por si acaso, había echado mano rápidamente a la cantimplora para disimular, aunque supongo que algunos detalles –perceptibles por al menos 2 sentidos diferentes- me delataban.
Iniciamos una pequeña conversación a gritos. “¿Qué tal esta eso por ahí arriba?”. “Nada, es una tarea de chiflados, el vendaval literalmente no nos deja avanzar y los riscos de la la ladera están demasiado cerca, no vale la pena”. “Pues yo lo voy a intentar igualmente”. El señor me intentó aconsejar: “cuando llegues a la bifurcación, toma la vereda de la izquierda, es algo más segura que la otra”. La señora me miró con ojos de ‘por favor, no lo hagas, me recuerdas a un hijo que tenemos de tu misma edad, no quisiera que te ocurriese algo…’. Una sensación acuosa me golpeó la cara, empezaron a caer gotas (de agua). “Bueno, hasta luego, mejor será que me de prisa, puede que llueva”. A la señora le cambió el semblante, se le agrió un poco y al final le salió un…”Tú mismo”.
Apreté el paso “lo que me faltaba era que justo ahora comenzase a arreciar la tormenta”, aunque aparentemente quedó en una falsa alarma, sin embargo, las rachas huracanadas sí que no daban tregua y el ascenso se convirtió en un ejercicio con una pauta uniforme: pelear, aguantar, equilibrar, avanzar…, pelear, aguantar, equilibrar, avanzar… y así hasta que más tarde me topé con el cruce de caminos.
Recuerda…’la izquierda’. Al llegar a este punto, mi subconsciente que a veces es muy cabrón, pensó…”si al final llegas a la cumbre te irás contento a la cama esta noche, pero si encima lo haces por el lado derecho…le podrás contar la batallita a tus nietos dentro de unos años’, así que escogí el lado izquierdo (jugar a la ruleta rusa sí, pero dos veces seguidas, ni en broma).
Me puse en movimiento y algo más adelante, detrás de un recodo me encontré con una chica sentada y arreglándose el pelo a modo de hada de la montaña aunque, en lugar de sedas, vestía ropaje de trekking “¿Subes?” me dijo. “Sí, ¿tú también?”. “No, no,…me doy la vuelta, un poco más arriba hay un buen tramo que es muy peligroso, el viento te arrastra hacia el precipicio, lo he pasado un poco mal”. Su comentario me hizo dudar, de hecho, en ese instante estuve a un tris de plantarme, pero continué…”Yo le voy a dar una oportunidad” le hice saber a la vez que ya me iba andando, ella también se incorporó y se fue en dirección contraria. No mencionó ni una palabra más, pero en sus ojos se podía leer un “tú mismo”.
Las brujas trabajadoras del centro de visitantes estaban en lo cierto, los tres que habían salido antes de mí se habían dado la vuelta sin acabar…tan sólo quedo yo y, en realidad, puede que la montañita del carajo tampoco valga la pena. En mi cabeza se encendió una luz roja y sentía algo parecido al miedo,…¡joder, espabila! ¿Cómo puede ser que una ruta cómoda se esté convirtiendo en un calvario? La respuesta era obvia, pero no la acepté y, detrás, el viento me fustigaba y se reía de mí.
El camino, que hasta ese momento había sido duro, pero no peligroso, giró de forma brusca para encarar la cumbre desde el noroeste y ahí fue cuando de verdad el tema se puso negro. Un sendero zigzagueante hacia el lateral de la ladera, demasiado cerca del borde y absolutamente a merced del viento que castigaba sin piedad. A veces tenía la sensación de que me sobrevolaba un helicóptero a tres palmos de la cabeza, pero yo seguía subiendo agarrándome a las piedras como las tarántulas y sin mirar mucho al fondo del valle. No tenía sentido pararse a esperar que el viento amainase porque en cualquier segundo podía desatarse el temporal y tampoco me apetecía usar mi cuerpo de pararrayos. Durante esta fase de ascenso que se hizo eterna, multitud de presagios entre ridículos y agoreros me rondaban todo el rato : (mañana saldré en los titulares de los periódicos locales “Fallece un excursionista estúpido en el P.N. de Connemara”, peor aún, voy a ser pasto de uno de esos memes choras que circular por la red: “murió haciendo lo que más le gustaba,el gilipollas, el senderismo,…”se postula para el Premio Darwin”, etc., etc). Sea como fuese, alcancé la cara más interna de la colina y allí me sentí a salvo. Faltaba el último tramo, muy vertical, pero más resguardado y seguro.
Impresionantes vistas de la zona de Kylemore
Imaginen la fuerza con la que azotaba el viento para que en un charco enano como el de la foto se formasen unas olas de ese calibre (de tres soplidos se lo merienda). El panel que se aprecia al fondo es el último de los letreros indicativos.
Al verlo, paladeé la victoria.
En ese segundo sabía con total certeza de que la batalla ya era mía, el resto del camino, una subida entre piedras, era un mero trámite. Me inundaron los pensamientos positivos,…aquí no hay viento, no hay lluvia, me invadió esa euforia que se siente justo antes de coronar un pico. Imprimí un paso aún más rápido y con un chute adrenalínico importante ascendí a toda pastilla, el viento me daba de espaldas y por un instante sentí como si flotase, de hecho, así fue, de no se sabe dónde llegó una ráfaga fortísima, los pies se me levantaron del suelo y luego todo se volvió negro…(cuando abrí los ojos me vi dentro de una turbera).
(Continuará)
27 febrero 2012
Diamond Hill (1ª parte)
En Irlanda no basta con revisar el pronóstico meteorológico el día antes de planear una excursión, hay que estar preparado para cambios repentinos de clima, lo que sucede a menudo, y siempre es recomendable barajar alternativas en caso de que las cosas se tuerzan de forma irreversible. Aún así, en ocasiones, bien por tener el antojo de visitar determinado lugar, o bien, por pura cabezonería, se terminan por obviar todos los factores negativos y se tira pa’ lante (sobre todo si es por hacer algo tan apetitoso como subir un pico que se venía resistiendo mucho tiempo).
Elegí un mal día para dejar de esnifar pegamento subir montañas.
Fecha: 23 de septiembre de 2011.
Lugar: Diamond Hill, Parque Nacional de Connemara.
Condiciones atmosféricas: Vendaval del demonio y alerta de una incipiente tormenta perfecta.
Allí estaba yo, en el centro de visitantes del parque, calculo que serían más o menos las 2 de la tarde, con un ojo puesto en la montaña y el otro en el cielo, rumiando la posibilidad de cancelar el plan por tercera vez en dos años. Analizándolo fríamente lo más sensato hubiese sido dejarlo para otro momento. Es cierto que al menos la cumbre no estaba encapotada (no todavía), la visibilidad era buena y la lluvia no había hecho acto de aparición (no todavía), pero el vendaval que se cernía fuera era tremendo, el viento azotaba los árboles alrededor y los troncos se agitaban para todos los lados como si fuesen de goma. Era de esperar que conforme iniciase el ascenso, las ventisca no fuese a amainar sino todo lo contrario.
La decisión estaba casi tomada: ecuación rentabilidad / riesgo con resultado negativo, mejor no tentar a la suerte, pero de todas maneras, fui al mostrador de información a pedir consejo o, más bien, a venderles mis penas. Dos señoras, una mayor y otra más joven, me atendieron.
“No, chico, ni se te ocurra, no con este tiempo, es una locura, por allí arriba puede ser muy peligroso”. Las dos se pusieron de acuerdo inmediatamente. “¿Creen ustedes que lloverá?” les pregunté. “lo que me extraña es que no haya empezado todavía” fue la respuesta. “¿Y aproximadamente cuanto se tarda en subir y bajar?…porque yo he leído que unas 3 horas, pero he estudiado el mapa y el recorrido y me parece que se puede hacer en bastante menos”. Aquí una de ellas, la joven, adoptó una actitud socarrona, casi sarcástica: “ya,…los mapas, los mapas,…sólo te aclaro algo, a las cinco y media cerramos y nos vamos a casa…lo digo por si te pierdes, …ah, por cierto, en la cumbre seguramente no haya cobertura”. Por alguna razón que desconozco, mi cerebro se encargó de procesar todo al revés y cuánto más negro me pintaban el panorama, más crecían las ganas de ir. “Esto…una última pregunta” –las sondeé un poco más-, “¿hoy no ha intentado subir nadie?”. La mayor miró a la montaña desde su posición y afirmó: “Oh, sí,, hay varias personas, creo que tres, salieron hace un buen rato, …pero, ¿te cuento un secreto?, se darán la vuelta antes de hacer cima”. Se miraron entre ellas y se rieron a carcajadas. “Muy bien, muy bien pues,…¿saben qué? Me importa un carajo lo que dure la caminata, el viento, la lluvia y lo que esté por llegar…lo voy a intentar”. Las palabras sonaron extrañas cuando las escuché salir por mi boca (…coño, no me puedo creer lo que acabo de soltarles, igual he firmado mi parte de defunción). La señora mayor se giró de espaldas y no quiso saber más del asunto, la más joven, sin embargo, me miró con desdén y me despidió con un “tú mismo”.
Diamond Hill, allá vamos…
Adorable imagen de la colina, bucólica incluso, …que lástima que no se aprecie la velocidad a la que pasaba ese ejército de orcos disfrazados de nubarrones negros.
La parte inicial del sendero era bastante sencilla, buen firme, pendiente moderada y letreros perfectamente legibles, el único pero, cómo no, el viento, que atacaba a ráfagas impetuosas y no permitía caminar con comodidad. Al cabo de media hora, cuando el desnivel se empezaba a notar, y también la vergonzosa falta de forma física, las rachas huracanadas eran tan salvajes que ya no se podían dar más de tres pasos derechos.
Por fortuna, la lluvia se resistía a aparecer.
Cerca del punto medio de la ascensión, el terreno se vuelve muy poco práctico, inestable y pantanoso, por ello, han acondicionado una senda de tablones semi aérea para hacerlo todo más sencillo (siempre y cuando el viento no sople como lo hacía, claro).
Esta parte la tuve que hacer a gatas y a cámara lenta, porque la fuerza eólica se empeñaba en empujarme hacia la ciénaga…(me acordé mucho de las dos señoras del centro de visitantes, aunque al menos no les daba el gusto de que presenciaran mi humillante postura).
Poco después alcancé el letrero que señala la verdadera subida…
Momento de descanso y de recuperar fuerzas. Si hay que darse la vuelta, mejor tomar la decisión ahora, las peores pendientes y los tramos para emular a Jesús Calleja todavía están por llegar.
Opté por meditarlo un breve instante mientras aliviaba líquidos, labor nada sencilla por otra parte. Probé a colocarme de cara a la montaña y de espaldas al viento,…las ráfagas venían desde detrás y me desequilibraban, pero intenté coordinarme y para ello me apoyé firmemente en el bastón. No se si cerré los ojos o no, pero en plena faena, me pareció escuchar voces cercanas, aterrorizado comprobé que una pareja de jubilados se aproximaba justo de frente…Flipping Heck! ¡Cáspita!, ¡recórcholis!. Impulsivamente me di la vuelta sin haber acabado de vaciar la vejiga y …voilà…me infligí la más bizarra ‘auto golden rain’ que nadie haya jamás imaginado…
(Continuará)
21 febrero 2012
El Parque Nacional de Connemara
Connemara again! Sí, volvemos a Connemara porque quedaban un par de temas pendientes, entre ellos realizar un post sobre el Parque Nacional, algo que se había adelantado en su momento, pero que se ha ido retrasando hasta hoy, así que vamos a ello…
Era lógico pensar que esta región de características especiales estuviese protegida ya que de alguna forma hay que preservar este ecosistema de turberas, lagos, páramos y brezales encajados entre montañas al lado del mar, por ello, desde el año 1980, Connemara está encuadrado dentro de la red de parques nacionales irlandeses que incluye otras cinco áreas del país.
La superficie del mismo no es amplia, unas 3000 hectáreas, y por contra de lo que se puede creer, no engloba algunos de los rincones más recónditos y de difícil acceso de la región de Connemara, por citar un ejemplo, sólo incluye 4 de los 12 picos de la sierra de las Twelve Bens. Y ahora que nombro esta cadena montañosa, les adelanto que algunos de los términos geográficos, pueblos y lugares que se mencionarán ya se han visto en entradas anteriores y, cómo no quiero repetir información, lo mejor es dejar los enlaces en caso de que les apetezca consultarlos de nuevo: Sky Road de Clifden, Sombras y Luces de Connemara I y II
Al Parque Nacional de Connemara se accede desde el pueblo de Letterfrack, al lado mismo de la Abadía de Kylemore, a unos 15 minutos en coche de Clifden y, dependiendo de por que vía se opte, más o menos a una hora / hora y cuarto de la ciudad de Galway.
Las instalaciones
La carretera dentro del parque es minúscula y el coche hay que dejarlo en el Centro de Visitantes; si se quiere explorar más debe hacerse a pie (no estoy seguro de que se puede montar a caballo o utilizar bici). Con el Centro de Interpretación hay que andar con cuidado porque uno puede despreocuparse y acabar consumiendo media jornada sin apartarse de las comodidades que ofrece: edificios antiguos que han sido restaurados para disfrute del público; paneles de interpretación, audiovisuales, cafetería, tienda, merendero, zona de juegos y hasta un pequeño prado en el que se puede interactuar con los populares ponies de Connemara,…y todo, con personal muy amistoso y servicial.
Si no se conoce la región, el lugar es una buena forma de introducirse en ella: aprender algo sobre la historia, los antiguos asentamientos humanos, la geología, la flora y la fauna y su importancia en el paisaje: no crean que sólo hay caballos y ovejas en el P.N. de Connemara, además habitan en él gran cantidad de aves, pequeños mamíferos e incluso ciervos. También es posible acogerse a alguna visita guiada de las que se ofrecen en ciertos días.
Para los turistas hay además una serie de folletos (en varias idiomas, en español también) con los cuales es más sencillo asimilar toda la información. Si están interesados, está completito en la página oficial del parque: http://www.connemaranationalpark.ie/espanol.html (y mejor aún, en su versión PDF).
Los alrededores
Pues una vez instruidos con los conocimientos esenciales sobre la zona, llega el momento de sumergirse en los caminos del parque y aquí es fácil tomar decisiones porque la red de senderos es muy discreta, de hecho, a excepción de una, todos las rutas son cortas y accesibles: incluso si sumásemos varias de ellas como Ellis Wood, Bog Road y Sruffanboy Walk no daría ni para un par de horas, pero no por ello, exentas de atractivos y de vistas extraordinarias
(Como se nota que las fotos están hechas en días diferentes), …lo que me lleva a comentarles que, aunque el parque esté abierto todo el año, la mejor época para visitarlo es durante la primavera o el verano, no sólo porque las condiciones climatológicas sean más benignas, sino porque el Centro de Interpretación del parque, (gratuito, todo hay que decirlo), únicamente está operativo entre los meses de marzo y octubre.
Y para acabar…
Me quedan un par de detalles que contarles: el primero, el curioso nombre del río que atraviesa el corazón del parque, que la verdad, no se de que me extraño con la de ejemplos de sitios irlandeses bautizados con términos rarunos. ¿Preparados? Allá va: …de los creadores del vecino lago Pollacapull, nos llega ahora el río Polladirk (sí, lo sé, si se cambia una letRa por otra Consonante, acabamos con una palabra compuesta cuyas partes por separado significan lo mismo en dos idiomas). Buff, menudo trabalenguas penoso y sólo por hacer un chiste…
Y por último, he dejado quizás la guinda del pastel de este Parque Nacional y su Centro de Visitantes y que no es otra que el pequeño pico que pueden ver en la primera foto y que aquí les descubro de nuevo, …que no cunda el pánico, su nombre, bastante ortodoxo, no lleva implícita ninguna polla palabra malsonante. Les presento a la Diamond Hill.
A las montañas como ésta no se las puede mirar durante mucho tiempo porque hablan,…sí, en serio, …hablan y te dicen cosas como: “Seguro que no te atreves a subir”, “te podría brindar un panorama como el que jamás soñaste, pero tú no tienes lo que hay que tener“, “qué cobarde, se te ven las plumas, ¡gallina!”…y, en fin, más comentarios por el estilo. Y, claro, uno, que ‘no es de piedra’, termina por no escuchar a la razón y sucumbir al reto, sin importar que todo, absolutamente todo, estuviese en contra en aquel maldito día…
¿Que habrá ocurrido? ¿Al calvo le ha vuelto a dar mal de altura? ¿Será tan tormentoso como la saga de Gougane Barra? No lo sé, tendrán que juzgar ustedes mismos, para ello les emplazo a que compartan en los siguientes posts ‘Diamond Hill: mi dramática experiencia en la montaña’, así, a lo Krakauer.
(No les quiero fastidiar el desenlace, pero al final, sobreviví…).
20 enero 2012
Un video manipulado del diario El Mundo coloca un centro comercial de Dublín dentro del ‘Costa Concordia’
No sé si el diario El Mundo nos la ha intentado colar otra vez o si alguien se la ha colado a ellos, pero lo cierto es que el video que acompaña a la información de uno de sus artículos sobre el naufragio del crucero 'Costa Concordia' tiene unas manipulaciones de órdago.
Este es el video que utilizaron en el periódico:
Quien editó las imágenes pensó que no eran lo suficiente dramáticas e impactantes y decidió bucear por internet hasta encontrar algo más de su agrado…¿qué tal unas inundaciones en un centro comercial del barrio de Dundrum en Dublín? Total, ¿a quién le importa que sean del año pasado y en tierra firme?, dan el pego.
Vayan al segundo 0:46 del video anterior y ahora vean este otro:
¿Qué les parece? Curioso, ¿no? Pero por si esto fuera poco, en el segundo 0:54, las escaleras y los señores que aparecen son idénticos a los de un video del crucero 'Carnival Paradise' grabado durante un incidente ocurrido hace ya varios años. Por lo que se lee en los comentarios de Youtube parece que varias salas se inundaron al reventar una piscina, pero la cosa no pasó a mayores. Aquí están las imágenes: atentos a los primeros segundos…¿efecto déjà vu?
Desconozco si hay más imágenes manipuladas en el video de la noticia, pero bueno, después de varios visionados, se puede comprobar que al menos tuvieron la decencia de no introducir alguna escena de pánico de las de Titanic.
Hoy, gracias a El Mundo, diversos blogs anglosajones se están cachondeando de la seriedad de un periódico español, pero es lo que hay, a ver cómo los convencemos de que en España algunos piensan que cualquier treta es válida para vender más prensa…¿Se acuerdan? Si aquella foto merecía el Pulitzer, ¿este video entonces podría competir por un Óscar?
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Visto en Broadsheet, pantibar y Youtube.
28 diciembre 2011
Testimonio
Estos dos últimos años y medio han sido muy bonitos, he gozado de la oportunidad de conocer otro país, otra gente, otros paisajes y otra cultura. Me llevo recuerdos y experiencias que sin duda me acompañarán el resto de mis días, pero todo en la vida tiene un principio y un final y ahora es el momento de decir adiós al viaje irlandés. No ha sido una decisión fácil, pero confío en que sea la acertada. Sólo el tiempo lo dirá.
Cuando uno atisba los 40 a la vuelta de la esquina, empieza a verle las orejas al lobo y se plantea cuestiones que acaban por confundir y desorientar, son los momentos en los que hay que mirar hacia adentro y escuchar la voz más sabia, la que procede del corazón. Yo he realizado este ejercicio de reflexión profunda, ha supuesto un esfuerzo titánico, pero al final he resuelto hacer las paces conmigo mismo, he visto la luz y me siento calmado como nunca antes.
Se acabaron los vaivenes y la incertidumbre propias de una vida nómada, ahora tengo claro lo que quiero ser y a qué me voy a dedicar en cuerpo y alma en el futuro (tranquilos, no me voy a internar en un seminario). En realidad, lo he sabido desde siempre, pero sólo hace pocos meses me he atrevido a aceptarlo, la inquietud era como una pequeña llama escondida que se desatado y ahora arde muy viva.
A partir de hoy mismo mi destino irá encaminado hacia el terreno de la estética, al desarrollo de la creatividad pero con espíritu de entrega, He encontrado la disciplina perfecta, la que me permite compaginar dos de las cosas que más aprecio: tradición y arte, pero a la vez abierta a que pueda imprimir rasgos propios de mi personalidad. Hoy, al fin, tengo el 'orgullo y la satisfacción' de transmitirles que dentro de unos meses vuelvo para España a comenzar mi nueva vida desde cero: les ruego me deseen suerte.
Y ahora que el secreto queda desvelado, por favor, respeten mi decisión. Créanme si les digo que en lo más profundo de mi ser he descubierto que nací para esto. ¿Puede haber algo más noble? Arte, música, sacrificio, riesgo, vida, muerte...todo en uno.
Juro que no es fama, ni nombre, ni prestigio lo que motiva, sino dar rienda a este fuego que me consume. Desde luego, no descarto que algún día alcance notoriedad, en ese caso me gustaría ser llamado: 'El niño de la pinta', o 'El niño de la curva (cervecera)'. Y ya si echo mi mente a volar, en mi imaginación también cabe que encuentre a una mujer que acepte mi destino y andemos juntos la hermosa senda que he tomado. Ya sé que es mucho pedir, pero me gustaría que fuese guapa, humilde e inteligente.
Gracias a todos por leer mi confesión. Tan solo añado que hoy soy un hombre feliz, ahora solo sueño con que algún día no muy lejano, el futuro Miguelín, Miguelito o Miguelete salga a la plaza enfundado en su traje de 'luces (de Connemara)' y avance por la arena en tono marcial mientras al son de un pasodoble, el respetable lo salude con el apodo que solo se otorga a los elegidos: "Bienvenido a su casa...Maestro".
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Foto que demuestra que las palabras de este post son serias y que confirma que ya he comenzado mi entrenamiento.
Si alguien piensa que todo esto simplemente forma parte de una broma pesada, aquí está la respuesta.
07 octubre 2011
El experimento de Knopfler y Dylan en Dublín
(Escrito por un simpatizante de la música de Bob Dylan y defensor a ultranza de Mark Knopfler como uno de los músicos más grandes de nuestro tiempo)
Dublín, 6 de Octubre, 7:30 pm, O2 Arena
Primer concierto del tour europeo que une por primera vez en vivo a estos dos monstruos de la música de los últimos 30-40 años. Miles de personas toman posesión de sus localidades media hora antes del inicio del show, mientras algunas decenas de desdichados apuraban su suerte en los alrededores pidiendo a gritos si a alguien le sobraba alguna entrada.
Nadie sabe exactamente que va a ocurrir, pero hay mucha expectación y se palpa esa atmósfera excitante que solo se vive en las ocasiones especiales. Cada cual calma los nervios a su modo, yo haciendo llamadas de teléfono a algunos amigos y el chico que se sentaba a mi lado, tratando de alternar sus Carlsberg con bromas a sus acompañantes, a la vez que intentaba buscarme conversación: ‘Oye, dime la verdad, ¿tu vienes por Knopfler o por Dylan?’…Me miró con ojos suplicantes esperando que mi respuesta no le decepcionara, un poco cómo si alguien que no te conoce de nada te pregunta por vez primera si eres merengue o culé. ‘¡Knopfler, sin duda!’ Su reacción fue eufórica: ‘YEAH MAN!! …He is a fucking genious! Su semblante se relajó y luego ya me hizo preguntas más típicas como de dónde era y si había ido a Irlanda sólo para el evento(le respondí con algunas mentirijillas).
Y vamos pues con el concierto:…extraño, muy extraño.
A las 7:40 pm se apagan las luces y aparece Mark y su banda. Es la primera en mi vida que un espectáculo de estos empieza antes de la hora –20 minutos de adelanto- y creo que como a mí, cogió a bastante peña a pie cambiado. Todos aquellos despistados que se arremolinaban en los puestos de bebidas o los que estaban dándose caprichos en las tiendas de merchandasing, entraron al recinto en una oleada ruidosa para no perderse los acordes del ‘Why Aye man’. Buen inicio.
La noche prometía: Knopfler en plena forma, la Fender tomando vida propia y un grupo de 8 colegas eficientes entre los que destaco a Guy Fletcher siempre dando el callo y a Mike McGoldrick (músico de raíces irlandesas y virtuoso de la gaita, la flauta, el tin whistle y de cualquier instrumento que le eches en la mano, hasta la mandolina).
Al ‘Why Aye man’ le siguió ‘Cleaning my gun’, una canción del último disco, no de las peores, pero tampoco de las mejores. Y luego ‘Sailing to Philadelphia’ y ‘Marbletown’. Parece que Mark se había decantado por un repertorio de temas, no de segunda fila, pero sí de los menos conocidos. A la audiencia le daba un poco igual, todos estábamos allí entregados y además quedaba mucho tiempo por delante.
Algunos gritos de ‘We love you Mark!’, alguna broma de vuelta y seguimos con temas de su etapa en solitario. Dos grandes como ‘Hills Farmer’s Blues’ y ‘Done with Bonaparte’ que derritieron a los más incrédulos si aún quedaba alguno. Durante el primero no se movió ni una mosca, con el segundo el auditorio se convirtió en una fiesta. Un idea de porqué algunos temas que en estudio parecen inacabados se completan en directo, añadiéndole instrumentos, matices y hasta nuevos arreglos. La carrera de Knopfler está plagada de ejemplos similares. Luego Mark nos sorprendió con un tema inédito, seguramente lo estrenará en su nuevo disco que saldrá el año que viene. Se titulaba ‘Privacitary’ o algo así y empezaba con acordes country y terminaba con una melodía celta, celta. Un detalle de su parte haberla estrenado para nosotros. Quizás fue lo mejor de la noche en una velada con bastantes aspectos negativos: Qué me dicen de la prohibición absoluta de realizar fotos (con o sin flash). Al más mínimo intento aparecía alguien de la organización y te apuntaba con una linterna en la cara y te echaba la bronca, una medida que tocaba bastante los cojones la moral. Otro detalle que no me gustó nada sucedió cuando alguien en la segunda fila se levantó en medio de una canción para aplaudir desaforadamente y llegó un vigilante y le dijo que se sentara. Totalmente innecesario.
Aunque la foto no valga un pimiento, me encanta saltarme las normas, sobre todo si considero que son estúpidas.
En cualquier caso, a la hora justa de iniciarse el concierto, sonó el último acorde de una brutal ‘Speedway to Nazareth’ y la banda al completo se esfumó en un santiamén. Tan sólo 60 minutos…¡Oye, hey, vuelvan!, ¿dónde está mi ‘Sultans of Swing’?
Rápidamente salieron los mozos para desmontar el equipo de Knopfler y comenzar a armar el de Dylan (bastante más sencillo, por cierto).
Durante el descanso, mi compañero de asiento, al que ya se le iba notando el peso del alcohol, intentó de nuevo entablar conversación, aunque esta vez fui yo el que se desahogó. ‘¡Que guapo, no?’, me dijo. ‘Sí, que guapo y que ¡corto!, ni diez canciones’ …’Ah bah, no te preocupes, luego vuelve, ésta era sólo la primera parte’…’Oye, me voy a por más cerveza, ¿te traigo una?’, ‘No, gracias, no bebo’ (pedazo de trola, y lo peor es que me sentí bien y todo).
Por fin apareció Bob y su banda. No vamos a descubrir ahora a Bob Dylan ¿verdad? Genial músico, mejor compositor y probablemente uno de los mejores letristas anglosajones que ha parido madre (con el permiso del señor Cohen). Su sola presencia en el escenario impone, su experiencia con la guitarra, los teclados o sus solos desgarradores de armónica. Todo en Dylan era sublime, salvo cuando, …cuando cantaba. ¿Dónde han quedado las cuerdas vocales de este hombre? Una cosa es tener la voz rota y otra hacer que a su lado, Sabina parezca Pavarotti.
De todas formas, el auditorio le perdona todo a un maestro como él e íbamos dejando pasar los minutos hasta que Mark volviese a salir al escenario y se marcasen juntos algunos temas clásicos del repertorio de ambos. Mientras tanto y aunque la actuación de Dylan –pese a ser algo fría y dejando a un lado el asunto vocal- era bastante digna, mi compañero de asiento no tenía ánimos ni para aplaudir, se aburría y empezó una guerra soterrada de efluvios cerveceros…a lo que no me quedó más remedio que contraatacar con la salsa de albóndigas de la cena. Después de un rato de intercambio de misiles AIRE-AIRE, pactamos la tregua y él se hundió en su butaca, mientras yo, lo reconozco, luchaba para no bostezar.
Una hora exacta después de comenzar, Bob Dylan también terminó su concierto. Desapareció entre bambalinas, pero la multitud pedía más. Poco a poco, un clamor sordo se hizo hueco hasta convertirse en unánime, mi compañero de al lado se despierta y se une, yo también, todo juntos en un solo grito: KNOPFLER!, KNOPFLER!, KNOPFLER!!!! Así un minuto y luego dos…hasta que se iluminó de nuevo el escenario y ante el éxtasis del público apareció de nuevo…no Knopfler, sino Dylan. Que chasco.
Nos otorgó una versión rarísima de ‘Like a Rolling Stone’ y comento lo de extraña por ser benévolo y no asumir abiertamente que parecía más bien un cover chungo o una caricatura de su propio tema que el público no pudo siquiera corear. Luego dijo gracias (primer y único intento de la noche de interacción con el auditorio), presentó de un plumazo a los músicos de la banda, tocaron ‘All along the watchtower’ y se piraron.
Y ya está, no hubo más.
Creo que no fui el único que tuvo la sensación de quedarse con las miel en los labios. Cuando pagas 90 euros por ver a Mark Knopfler y a Bob Dylan, esperas algo más. Supongo que al ser el inicio del tour estarán aún en periodo de pruebas e irán mejorando cosas, tal vez a los de Dublín nos tocó pagar el pato, pero si toda la gira va a ser como el concierto de anoche, no diré que sea un fiasco, pero desde luego no cumple con las expectativas. Una mini actuación de 1 hora de cada uno, sin temas juntos no es suficiente. Y sobre Knopfler, ya no sólo es el hecho de su papel de telonero, que me puede agradar más o menos, sino la elección de los temas poco cuidada. A mí me gusta su carrera en solitario y entiendo que haga hincapié en estas canciones…, y yo no es que echara de menos Romeo and Juliet, Sultans of Swing o Local Hero, es que no tocó ni una, ni una sola de la época de Dire Straits.
En fin, había esperado más de 25 años por vivir un momento como el de anoche. Seguiré esperando.