08 noviembre 2013

La Historia de Irlanda en 6 minutos

Suena a broma, pero es cierto. Un repaso supersónico a 9000 años de vicisitudes de la nación irlandesa en un video aderezado con viñetas animadas no exentas de humor. Es cierto que si alguien se pone un poco tiquismiquis, podría decir que faltaría añadir algunos nombres propios importantes: Brian Ború, Parnell y otros tantos, pero vaya, para tratarse de 6 minutos, el resumen es fidedigno, instructivo y además divertido.



Para los que tengan problemas con el idioma, o se pierdan entre la rapidez y el acento del autor, alguien que me conozco ha transcrito el audio palabra por palabra y lo ha traducido al Spanish, así que aquí va el texto entero:

 LA HISTORIA DE IRLANDA EN 6 MINUTOS

Los primeros hombres de la Edad de Piedra construyeron grandes tumbas como la de Newgrange, que es más antigua que Stonehenge y las pirámides de Guiza. Cuando la cultura celta apareció en Irlanda, la gente había olvidado quién las construyó y las explicaron con cuentos fantásticos de gigantes, héroes y hadas. Los Celtas adoraban su música y las artes y luchar entre ellos, bastante, y robar vacas, bastante, sin mencionar que inventaron Halloween en el que sacrificaban animales y personas en grandes hogueras para mantener a las hadas lejos del hogar y dar la bienvenida a los muertos durante una sola y única noche.

Después, San Patricio introdujo el Cristianismo en Irlanda, Los primeros cristianos, muy astutamente incorporaron las antiguas tradiciones celtas en su doctrina dando lugar a situaciones como la de la ancestral diosa de la primavera Brigid transformándose en Santa Brígida.
Mientras el resto de Europa se desintegraba después de la caída de Imperio Romano, Irlanda disfrutaba seguramente de uno de los periodos más productivos de su historia, puesto que los monjes en sus monasterios alumbraban exquisitos objetos de valor y manuscritos. Es en esta época cuando Irlanda se dio a conocer como la Isla de los Santos y Eruditos.
 
Pero entonces llegaron los Vikingos y lo arruinaron todo, algo así…
Saquearon los monasterios y se hicieron con sus tesoros pero, aparentemente Irlanda les gustó tanto que, unos cuantos decidieron quedarse. Fundaron Dublín, además de la mayoría de los principales puertos de la isla.

Unos 100 años después de haber conquistado Gran Bretaña, los Normandos arribaron a Irlanda tras haber sido invitados por el Rey de Leinster para que lo ayudasen a recuperar su trono. El líder Normando conocido como Strongbow llegó, derrotó a los vikingos y a los irlandeses, y se convirtió en el nuevo Rey de Leinster, comenzando lo que sería el Gobierno Normado que se extendió por toda Irlanda.
Los Normandos construyeron los primeros castillos del país y fundaron más ciudades.
Los irlandeses nativos no eran dados a construir poblados y, por esta causa, cuando la Peste Negra alcanzó Irlanda, los Normandos se vieron mucho más afectados que los nativos.
Los ingleses vieron con preocupación cómo los normandos de Irlanda se estaban volviendo más irlandeses que los propios nativos y por ello se les prohibió casarse con familias oriundas o hablar el idioma irlandés.

Cuando el embaucador rey Enrique VIII quiso el divorcio, rompió con la Iglesia Católica y, paulatinamente, despojó a la misma de su poder en Irlanda embargando sus valiosos tesoros y destruyendo gran cantidad de monasterios.
Sus hijas, la reina María y la reina Isabel I, continuaron la estricta regencia sobre Irlanda y promovieron asentamientos foráneos en Laois, Offaly y Munster, pero los irlandeses eran demasiado tenaces para convivir con los colonizadores y, durante los últimos años de Isabel, ésta promovió un conflicto de 9 años contra los líderes del Ulster, el último bastión de abierta rebelión contra su mandato. Hugh O’Neill finalmente se rendiría y poco después se enteraría de que la reina había fallecido solo unas semanas antes de la rendición.

El nuevo rey de Inglaterra, Jacobo I, escocés, destacó por hacer las cosas de forma ligeramente distinta; en lugar de castigar a los rebeldes Red Hugh O’Donnel y Hugh O’Neill, los nombró condes. Los condes pronto descubrieron que dispondrían de escaso poder real y decidieron abandonar Irlanda y regresar con un ejército para recuperar el país.
Pero nunca volverían y la Fuga de los Condes dejaría a Irlanda a disposición del que quisiera tomarla sin ningún otro dirigente nativo más.
El rey Jacobo impulsó la Colonización del Ulster, tal fue su éxito que, gran parte de ella aún permanece hoy día.

Se produjeron multitud de alzamientos por parte de los irlandeses oriundos incluyendo uno bastante violento y sanguinario en el cual muchos colonizadores fueron masacrados. Las noticias de estas matanzas alcanzaron Inglaterra y creó estupor entre la población y entonces apareció Oliver Cromwell que consiguió derrocar y ejecutar al Monarca inglés en lo que se convirtió en la Guerra Civil Inglesa. Después de que hubiese finiquitado sus asuntos en Inglaterra, puso su ojo sobre Irlanda. Su campaña en el país dejó un rastro de muerte y destrucción. A consecuencia de esta operación se produjo la mayor apropiación de tierras en la historia de Irlanda, en la cual los irlandeses nativos fueron despojado de sus terrenos y obligados a dirigirse hacia el oeste: al Infierno o a Connaught.

De nuevo, los políticos ingleses se excedieron con Irlanda cuando el exiliado rey inglés Jacobo II, que era católico, luchó contra el rey protestante Guillermo (III) de Orange.
Guillermo de Orange derrotó al rey Jacobo, pero se cansó de la guerra, y otorgó un justo trato a los irlandeses devolviéndoles sus tierras. Al gobierno inglés no le gustó esta concesión y de ahí que se impusieran las Leyes Penales que oprimirían los derechos católicos y también los presbiterianos.

Con el éxito de las revoluciones americana y francesa, Theobald Wolfe Tone pensó que una república es justo lo que Irlanda necesitaba así que lideró una rebelión, pero perdió.
Después de ella, el gobierno fue retirado de Irlanda para ser directamente administrado desde Londres y, los ingleses adinerados aprovecharon esta oportunidad para asentar mayores latifundios por todo el país y hacerse de oro. En este periodo, Dublín se transformó en una de las ciudades más elegantes de las Islas Británicas y muchos de sus edificios más admirados fueron construidos durante la época georgiana.

Los católicos comenzaron a recuperar sus derechos con la Emancipación Católica y gracias, especialmente, a Daniel O’Connell. La mayoría de los irlandeses se habían vuelto dependientes de la patata y cuando la cosecha falló año tras año, cientos, miles, millones murieron de epidemias y hambre; muchos abandonaron el país parar marchar a Inglaterra y América, mientras que los prisioneros eran enviados a Australia.
La población del país jamás se ha recuperado desde la Gran Hambruna.
Con una protesta masiva general por esta tragedia, el pueblo irlandés comenzó a solicitar una vez más el Autogobierno.

El Renacimiento Gaélico trajo de vuelta el idioma, la cultura y el orgullo irlandés.
La petición del Autogobierno prosperó en Irlanda, salvo en el norte protestante donde miles firmaron en su contra desde el Gobierno del Ulster amenazando con una guerra contra el sur. Ambos bandos comenzaron a reclutar grupos de voluntarios en preparación de un conflicto armado.
El Autogobierno estuvo a punto de aprobarse, pero en ese momento un serbio atentó contra el príncipe austriaco dando lugar a la Primera Guerra Mundial. El Autogobierno fue postergado mientras Gran Bretaña se enfrentaba en la contienda a la vez que muchos irlandeses se unían también a la lucha.
Sin saber cuándo la Guerra podía acabar, un grupo de voluntarios irlandeses liderados por Pádraig Pearse decidieron orquestar un levantamiento en Irlanda mientras los británicos estaban ocupados en la batalla. El Alzamiento de Pascua acabó por focalizarse en Dublín. Finalmente, los británicos superaron en número a los rebeldes y destruyeron medio centro de Dublín durante su transcurso. La vil ejecución de los líderes irlandeses capturados supondría un apoyo masivo a la causa republicana irlandesa.

Algunos años después, el Ejército Republicano Irlandés (I.R.A.) se enfrascó en una guerra de guerrillas contra los británicos conduciéndolos a un punto muerto. Durante la contienda, la isla se dividió y se creó Irlanda del Norte.
Michael Collins negoció un tratado con los británicos, que crearía un Estado Libre Irlandés leal a la Corona. El acuerdo fue aprobado, pero la oposición encabezada por Éamon De Valera se mostró tan radicalmente en contra que derivó en la Guerra Civil Irlandesa, la cual fue cruda y amarga pues enfrentó a hermano contra hermano.
El bando del Estado Libre salió victorioso, pero con un alto precio en vidas incluyendo la del propio Michael Collins.

En las siguientes décadas, el Gobierno del Estado Libro se distanció de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) permaneciendo en gran medida neutral durante la Segunda Guerra Mundial para finalmente convertirse en la República de Irlanda.
 
Observando las marchas por los derechos civiles en EEUU, los católicos de Irlanda del Norte iniciaron su protesta contra la discriminación. Desgraciadamente, lo que comenzó como peticiones pacíficas escaló en violencia y ‘El Conflicto’ (the troubles) definió al Norte durante décadas. Por fortuna, gracias a multitud de conferencias de paz y por la reconciliación, Irlanda del Norte se dirige hacia un mañana más pacífico.

Mientras tanto, en la República, Irlanda se unió en lo que sería la futura Unión Europea y su economía empezó a despuntar de verdad en el periodo conocido como el Tigre Celta; esta racha, no obstante, no iba a perdurar ya que, la economía, hinchada gracias al sector de la construcción y a la poca regulación bancaria, se desplomaría estrepitosamente con la recesión internacional.
Sin embargo, seguimos a flote y con la cabeza alta. Hay luz al final del túnel. Tenemos nuestra música, nuestra cultura y, en tanto en cuanto disfrutemos del ‘craic’, a vivir que son 2 días.

¡Qué no decaiga, chicos!

------------------------------------------------------------------------------------------

Ok, no tiene la misma gracia que viendo las imágenes, pero vaya, ahí queda. Por cierto, el texto entero y cronometrado está a disposición del autor del video por si lo quisiese añadir en subtítulos, aunque eso puede tardar su tiempo si es que al final se decide a hacerlo.

Si alguien le interesa el texto en inglés también lo puedo añadir, aunque no lo he hecho de momento para no dejar este post más tocho de lo que es.

Una última cosa. Para los que piensen que 6 minutos no dan para profundizar en los detalles relevantes, les emplazo a que se vean entero el documental de la BBC: The Complete History of Ireland’ . Nada menos que 5 horas. Qué nadie diga que se aburre el fin de semana…

2 comentarios:

  1. Interesantísima entrada.
    Enhorabuena.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Alias! Mi mérito no pasa de haber traducido el video, pero te lo agradezco igualmente.

      Un saludo! ;)

      Eliminar