08 febrero 2014

Un discurso irlandés contra la homofobia se hace viral

Ayer se inauguraron oficialmente los Juegos Olímpicos de  Invierno de Sochi, unos juegos marcados por la polémica debido a las leyes homófobas del país que los acoge: Rusia. No tan lejos de allí, en este país, Irlanda, en las últimas semanas se ha levantado también una fuerte polvareda mediática por culpa de las declaraciones en TV de Rory O’Neill, un popular militante por los derechos homosexuales que se enfrentó a una organización ultracatólica irlandesa a los que tachó de homófoba. Este hecho provocó que la cadena de TV nacional RTÉ pagase una fuerte suma de dinero (alrededor de 85,000 euros) para que esta institución no iniciase medidas legales por ‘las ofensas’ vertidas en su contra, da igual que en el pasado ellos mismos hayan realizado videos insultantes y discriminatorios. Bien, pues Rory ONeill, lejos de achicarse ha utilizado nada menos que un lugar emblemático como el teatro Abbey de Dublín para defenderse; lo ha hecho caracterizado de ‘Panti Bliss’ (personaje drag queen que utiliza en sus espectáculos) y ha conseguido que en estos tiempos tan duros (antes hablé de Rusia, pero mejor no mencionar ciertos países africanos o de Oriente Medio) el colectivo gay se haga oír, una llamada que solo busca obtener los mismos derechos que el resto de la sociedad.  El discurso alcanzó rápidamente una importante repercusión en las redes, ya ha sido traducido a numerosos idiomas y se le ha dado cobertura en medios de comunicación internacionales incluyendo la BBC. Algunos periodistas han comentado que es el mejor ‘speech’ realizado en Irlanda en el último siglo y que posiblemente algún día se llegará a estudiar en las escuelas.

No se olviden de activar el botón CC (Captions) de los subtítulos y elegir el español o la opción que prefieran.



La transcripción original en inglés aquí.

Hoy es el primer día que tiene disponibles los subtítulos en español. Ayer pasé un par de horas haciendo mi propia traducción del video y aquí va por si alguien no le apetece ver las imágenes o leer la transcripción en inglés que no coincide al 100% con el video:

Hola, me llamo Panti y, para las personas con deficiencias visuales o increíblemente ingenuas, soy un drag queen. Soy también un artista de variedades y, accidental y ocasionalmente, un activista por los derechos homosexuales. 
 
Como pueden haber intuido ya, pertenezco dolorosamente a la clase media. Mi padre fue un veterinario rural. Fui a un bonito colegio y más tarde fui tanto a instituciones de clase media como a la Facultad de Arte y, aunque puede que sorprenda a algunos de ustedes, siempre he encontrado empleos bien remunerados en  la disciplina de mi elección: Desconcierto de géneros. Así que el tipo de raída y abyecta pobreza que acabamos de presenciar poderosamente representada sobre el escenario esta noche es algo de lo que puedo dar gracias de afirmar no haber experimentado, pero sí conozco un poquito sobre la opresión, que es algo con lo que me identifico. Por supuesto, ni por un instante voy a comparar mi situación con la de los obreros dublineses en 1913, pero sé lo que se siente cuando te ponen en tu sitio.
 
¿Alguno de ustedes en algún momento ha estado de pie frente a un paso de cebra y llega un coche con un grupo de chicos dentro que bajan la ventanilla y gritan: ¡Maricón!, y te arrojan un cartón de leche al pasar? En realidad, no duele, al fin y al cabo no es más que un cartón mojado y en cierta forma tienen razón: soy maricón, así que no me duele, pero es opresivo y cuando duele de verdad es más adelante porque es más adelante cuando te preguntas y te preocupas y te obsesionas: ¿qué había en mí?, ¿qué vieron en mí?, ¿qué era eso que mostraba tan obviamente mi homosexualidad? Y me odio a mí mismo por planteármelo y eso es opresivo.
 
En la siguiente ocasión en que me encuentro delante de un paso de cebra me odio por ello, pero me examino para comprobar qué es lo que hay en mí que delata mi homosexualidad y me chequeo a mí mismo para asegurarme de que no lo estoy haciendo esta vez.
 
¿Alguno de ustedes en algún momento al llegar por la tarde a casa ha encendido la tele y se encuentra con un conjunto de gente. Gente simpática, respetable, inteligente. El tipo de personas que probablemente actúen como vecinos ejemplares, la clase de gente que escribe en periódicos. Y están todos ahí reunidos en un debate argumentado en televisión, un debato argumentado sobre ti, sobre la clase de persona que eres, sobre si eres o no capaz de ser un buen padre, sobre si intentas destruir el matrimonio, sobre si es fiable o no que te acerques a niños, sobre si Dios en sí ‘misma’ cree que seas una abominación, sobre si, de hecho, tal vez estés intrínsecamente trastornado? Incluso la encantadora presentadora de la que casi sientes que sea una amiga porque la ves por la tele siendo simpática en todo momento. Incluso ella opina que es perfectamente normal que se desarrolle este debate argumentado sobre ti y sobre quien eres y sobre los derechos que ‘mereces’ y los que no. Y eso es opresivo.
 
¿Han estado alguna vez en un tren repleto en compañía de uno de sus mejores amigos gay y hay una minúscula parte dentro de ti que se estremece porque está siendo tan gay  y te ves intentando compensar su obvia homosexualidad haciéndote un poco el machote  o tratando de dirigir la conversación hacia un terreno más seguro y más heterosexual? Tú que has consumido los últimos 35 años de vida intentando ser el mejor de los gay y, aun así,  esta pequeña parte de ti se avergüenza de su obvia homosexualidad. Y me odio por ello. Y eso es opresivo.
 
Y cuando estoy delante del puñetero semáforo del paso de cebra, me examino a mí mismo.
 
¿Alguna vez han ido a su café de la esquina favorito con el periódico que compran a diario y lo abren y dentro hay un artículo de opinión  de 500 palabras escrito por una agradable señora de clase media? La clase de mujer que seguramente dona dinero a la caridad, la típica mujer con la que te sentirías completamente seguro de dejarle tus hijos a su cargo. Y ella argumenta en 500 palabras de forma tan razonada si sí o no deberías ser tratado de forma inferior al resto de la gente, planteando si deberían otorgarte menos derechos que al resto de personas. Y mientras lees, la señora de la mesa de al lado se incorpora y se disculpa por apretarte un poco al pasar y te sonríe y tú le devuelves la sonrisa y le dices: ‘no es nada’ y por dentro te preguntas si ella piensa también lo mismo sobre mí. Y eso es opresivo.
 
Y te vas fuera y de pie en el paso de cebra te examinas a ti mismo y te odias por ello.
 
¿Alguna vez has encendido el ordenador y has visto videos de personas que son iguales a ti en países lejanos y países que no están en absoluto tan lejos y que son encarcelados, golpeados, torturados, asesinados y ejecutados porque son simplemente como tú? Eso es opresivo.
 
Hace 3 semanas participé en un programa de TV y afirmé que creía que la gente  que activamente hacía campaña para que las personas gay sean tratadas inferiormente o de manera diferente eran desde mi punto de vista gay, homófobos. Pues algunos colectivos, gente que  activamente hace campaña para que a las personas gay se las trate de forma inferior por ley se ofendieron profundamente por esta descripción y amenazaron con tomar medidas legales contra mí y contra la cadena RTÉ. Ahora bien, RTÉ en un alarde de ‘sabiduría’ optó, de forma extremadamente veloz, por entregar una gran suma de dinero para que todo se olvidara. Yo no he tenido tanta fortuna y durante estas últimas tres semanas he sido instruido por heterosexuales sobre qué es la homofobia y sobre a quién se le permite identificarla. Gente heterosexual: ministros, senadores, abogados, periodistas puestos en fila para decirme lo que es la homofobia y decirme con qué se me permite sentirme oprimido. Gente que jamás ha experimentado la homofobia en sus vidas, gente que nunca se han examinado a sí mismas en el paso de cebra me han afirmado que a menos que se me encierre entre rejas o se me meta en un camión de ganado, lo demás no es homofobia y, eso es opresivo.
 
Los gay de Irlanda nos encontramos en esta ridícula situación en la que, no solo no se nos permite decir públicamente qué nos oprime, sino que ni siquiera se nos deja considerarlo porque la definición exacta, nuestra definición, ha sido desautorizada por los que son superiores a nosotros. Y durante las últimas 3 semanas se me ha acusado desde el parlamento y la prensa escrita, hasta la ciénagas hirvientes de los comentarios de internet, de usar el ‘discurso del odio’ porque me atreví a utilizar la palabra homofobia y un marica arrogante como yo debería saber que la palabra homofobia no volverá a estar disponible para las personas gay, lo que es una espectacular y metódica trampa Orwelliana porque ahora resulta que el colectivo gay no es víctima de la homofobia, los homófobos son las víctimas de la homofobia.
 
Pero permítanme que les diga que no es verdad porque yo no les odio. Sí, es cierto que creo que casi todos ustedes son probablemente homófobos, pero yo también soy homófobo; es decir, que resultaría increíble si no lo fuésemos. Criarse en una sociedad que es absoluta y permanentemente homófoba y, de algún modo, escapar indemne sería un milagro. Así que no les odio, de hecho, les admiro, les admiro porque la mayoría de ustedes solamente son un poco homófobos y, sinceramente, considerando las circunstancias, eso es una muy buena señal pero, algunas veces me odio a mí mismo, me odio porque jodidamente me examino al estar ante un paso de cebra y, a veces, les odio a ustedes por hacerme eso.
 
Pero no ahora mismo. Ahora mismo, les quiero mucho a todos por brindarme unos momentos de su tiempo y, por ello, les doy las gracias.
 
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Algunos enlaces que comentan también el asunto:
http://www.channel4.com/news/panti-bliss-drag-queen-low-level-homophobia-video
Anne-Marie Tomchack en BBC

1 comentario:

  1. Amazing .. This is the way to achieve freedom ... I share it ..

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